PRINCIPE SAUDÍ GASTA EN DOS DIAS 15 MILLONES DE EUROS EN DISNEYLAND PARIS.

Disneylandia París durante la celebración de su 20 aniversario en marzo 2012 (REUTERS/Benoit Tessier)Disneylandia París suele recibir al año unos 16 millones de turistas, casi el doble de gente que sube cada año a la Torre Eiffel. La mayoría entra, sale, y si perdura en los anales del parque es porque engrosa alguna estadística junto con otro montón de gente que pasa por un parque de atracciones con el que jamás volverá a tener nada en común.Menos Fahd Al-Saud. Este príncipe saudí hizo historia en Disneylandia hace unas semanas por ser el único turista que llegó a gastarse 15 millones de euros en una visita de dos días al parque.

Claro que no fue una visita cualquiera, sino más bien una cumbre orgiástica de disneyófilos con alicientes, completamente pagados por el príncipe, como tener el parque en funcionamiento solo para ellos fuera de su horario habitual o la presentación de nuevos personajes creados solo para la ocasión.

Se crearon disfraces poco aptos para deambular por un parque infantil como Disney, que iban de Jessica Rabbit a Los Aristogatos, y se fabricaron algunos tan nuevos que todavía no forman parte del catálogo tradicional como personajes de Up y se añadieron algunos miembros tan recónditos del bestiario histórico de Disney como el reparto de Atlantis, el imperio perdido, la generalmente olvidada película de 2000. Fah Al-Saud contribuyó a diseñar los disfraces y los escenarios en los que iban a verse.

No ha trascendido el motivo exacto de la reunión más allá de que al príncipe le apetecía invitar a un grupo de 60 personas -amigos y entusiastas de Disney- a pasar dos días de inaudito placer animado y tenía los fondos para ello.

La visita era, pues, más histórica que trascendental. “Es la primera que se ha organizado un acto privado tan grandioso”, ha decretado, supuestamente ojiplático, Julien Guedon, redactor jefe de Disney Gazette, que mandó a un corresponsal (!) a París a cubrir el tour. “El príncipe se lo pasó bien. Estuvo ahí todo el rato, aunque una de las normas era que no podíamos hablar sobre él. Solo que tenía el parque a su disposición a primera hora y después de su hora oficial de cierre, a las once de la noche.

El resto del tiempo, estuvo abierto para visitantes normales, que de hecho estaban más que invitados a conocer los personajes nuevos que había traído él”. Así fue cómo el horario de la visita adquirió sus draconianas condiciones: cada día empezaba a las seis de la mañana y terminaba a las dos de la madrugada del día siguiente.

Los gastos del asunto eran considerables. Fahd Al-Saud había invitado a su séquito de admiradores de la Casa del Ratón a actos similares en Disneylandias de todo el mundo, en un tour llamado Disney Dreamers Everywhere, que empezó en Disneylandia Hong Kong y antes de llegar a París pasó por los dos de Tokio, California y Florida. En el que nos ocupa se contrató, amén de un equipo de seguridad exclusivo para los invitados, a un reparto de 80 bailarines que encarnaran a los nuevos personajes.

Y supone un pico para el parque parisino, que lo habrá recibido con alegría (Disneyland París no ha dado beneficios ni uno de los 20 años que lleva funcionando, si bien sus pérdidas en lo que va de 2013 son solo de 108 millones de euros, frente a los 120 de la primera mitad de 2012). Todo a cargo de la cuenta corriente de un príncipe.

Fuente: Daily Telegraph

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