INOCENTES JUEGOS, EN LOS QUE TE JUEGAS MUCHO.

Cuando éramos niños y no tan niños nos encantaba jugar con amigos y conocidos a juegos en los que existía el riesgo de desnudarnos, tanto física como emocionalmente. Estos juegos nos exponían ante los demás y nos servían para poner en práctica nuestras habilidades con el otro sexo.

Nos permitían saber hasta dónde podíamos llegar cuando las cosas se ponían comprometidas y hasta dónde llegaban los demás. Estábamos probándonos entre nosotros, pero también a nosotros mismos. Por supuesto que no estamos hablando de juegos de niños o juegos de niñas, sino de juegos ‘mixtos’ en los que nos encontrábamos con un componente fundamental, la vergüenza. Y en los que siempre estaban implicadas nuestras ‘prendas’. Recordemos algunos de esos juegos de descubrimiento:

Beso, verdad o atrevimiento. Es un juego ideal para adolescentes con hormonas disparadas y que quieren pasar un buen rato. Tienes que escoger una de las tres opciones y los compañeros te dirán a quién darle el beso, qué pregunta debes responder o qué alocada acción te toda emprender. Ten cuidado con los celos si tienes pareja. Pueden formarse nuevas relaciones o romperse amistades. Se crea un ambiente de complicidad muy interesante.

Yo nunca… Alguien dice algo que nunca ha hecho. Si existe una persona en la mesa que sí ha tenido esa experiencia se quita una prenda o bebe de la botella. Es muy divertido pero deja lugar a la aparición estelar del típico exhibicionista que ya lo ha hecho todo y se muere por desnudarse. Además de ser divertido da pie a escuchar historias reales y ficticias de todo el mundo.

Reto o prenda. Se propone un reto y si no se hace hay que quitarse una prenda. Si no hay ‘mala fe’ entre tus amigos puede ser una novedosa y divertida experiencia por los nuevos retos a los que toca enfrentarse. En ocasiones los chicos tienen tantas ganas de impresionar a las chicas que acaban intentando ridiculizar a los demás ante ellas.

El penúltimo. El penúltimo que beba de una botella con alcohol o un mini de cerveza tiene que desprenderse de una prenda que lleva puesta. Es algo más aburrido y se sirve del alcohol para funcionar. No es muy recomendable por el estado al que puedas llegar y las cosas que puedas hacer.

La botella. Se deja una botella tumbada en la mesa o el suelo y se hace girar. A quien le toque debe acatar las órdenes del grupo o quitarse una prenda. Es muy parecido a ‘reto o prenda’ pero se sirve del azar para escoger a la víctima. Puede que haya alguien que acapare el protagonismo y las prendas le duren menos que un chupa-chups en la puerta de un colegio.

El hielo. Éste es muy sugerente y puede acabar mal… o bien. Es muy simple. El grupo se pasa un hielo de boca en boca hasta que se derrite. No es necesario guardar el orden, por lo que os besáis todos y todas. A quien se le derrita se tiene que quitar una prenda. Y así hasta el final, que nadie sabe cuál será.

Estos juegos de adolescencia ponían a ‘flor de piel’ nuestros sentimientos y nuestras sensaciones. Descubríamos nuestra sexualidad, nos probábamos en la conquista y obteníamos feed-back de gente que queríamos.

Y qué buenos momentos pasábamos cuando discutíamos qué prendas valían y cuáles no. Que si los pendientes o los anillos no contaban, que si a las chicas nunca se le acababan las prendas… menos mal que existían las pulseras de hilo… ¡¡¡maravillosos recuerdos!!

Y ahora… ¿volverías a hacerlo?

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