VIVES MÁS SI NACISTE EN OTOÑO.

¿Celebras tu cumpleaños en esta estación? Pues sonríe, porque tendrás por delante muchos años para soplar las velas de tu tarta. La medicina ha encontrado una nueva pieza que encaja en el complejo puzzle de la longevidad humana.

Los bebés que nacen entre septiembre y noviembre tienen mayor esperanza de vida

Según varios estudios realizados por la Universidad de Chicago y publicados ahora en la revista Journal of Ageing Research (Investigación sobre el Envejecimiento), los nacidos en otoño vivirán más que todos los demás.

Para la investigación, los expertos seleccionaron un grupo de 1.574 centenarios nacidos en los Estados Unidos entre 1880 y 1895 para  determinar si el mes de nacimiento afecta a la supervivencia. En este sentido, compararon sus fechas de nacimiento y evaluaron la longevidad de la familia (especialmente entre hermanos y hermanas), evitando que determinadas condiciones genéticas influyeran en los resultados.

El resultado fue que los nacidos en septiembre, octubre y noviembre (otoño) tienen más posibilidades de llegar a los cien años de edad. En concreto, tendrían alrededor de un 40 por ciento más de probabilidades de llegar a los cien años que los nacidos en marzo (primavera) y los nacidos en verano.

Leonid Gavrilov, del Centro del Envejecimiento de la Universidad de Chicago, destacó además del mes de nacimiento, la importancia del ambiente en que un niño se concibe y luego crece. “Creemos que evitar cualquier fuente potencial de daño para el feto podría tener efectos significativos sobre la salud y la longevidad”, aseguró Gavrilov. “Las  condiciones vitales en la niñez podrían tener consecuencias duraderas  para la salud”.

Por otro lado, los investigadores afirman que existen varios factores para que este fenómeno suceda:

– La alimentación de la madre es determinante en el desarrollo del feto y,  por lo tanto, en la vida adulta del pequeño. En este punto, señalan que “el último trimestre de embarazo se produce en verano cuando es más común tomar frutas ricas en vitaminales y nutrientes esenciales”. Una hipótesis que además se apoya en el hecho de que los niños nacidos en otoño pesan más.

Comer fruta en el último trimestre de embarazo protege al bebé.

– Los meses calurosos  promueven con mayor fuerza las infecciones gastrointestinales que pueden  matar a un niño: la poliomielitis (parálisis infantil) despunta por julio y agosto, entre  otras enfermedades mortales.

– Los niños que nacen en otoño no tienen que enfrentarse a temperaturas extremas de frío o calor, ni al pico alto de la gripe (de diciembre a febrero).

– Además, la falta de vitaminas después del invierno y los cambios  hormonales en los primeros meses de vida, también son factores que pueden  influir en la esperanza de vida de las personas en idénticas  condiciones.

No obstante, el estudio no prueba una relación causal, solo una asociación.Para algunos científicos el significado de los hallazgos no está claro  un investigador que  estudia la esperanza de vida afirmó que “los resultados son probablemente válidos, pero irrelevantes para  la época moderna dado que se aplican a los meses de nacimiento  de hace más de un siglo”.

En este sentido, los investigadores afirman que las condiciones de vida no son las mismas y que la medicina ha permitido un mejor control del embarazo, minimizando los efectos negativos de las infecciones  infantiles en la salud y reduciendo los casos del contagio.

Interesante..¿verdad?

Fuente: yahoo.com

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