EL ORIGEN DE LAS FIESTAS DE SAN FERMÍN.

La popular y multitudinaria celebración tiene ya más de 400 años. Aunque los extranjeros, que pierden casi la noción de la existencia cuando visitan la capital Navarra en estas fechas, crean que se trata simplemente de juegos en España pueden convertirse en actividades muy peligrosas si no se hacen con conocimiento.

No sólo los encierros diarios, cada mañana a las 8 en punto de la mañana, y que son la línea argumental que marca estas fiestas, son algo arriesgado si va bañado con los litros de alcohol que corren por las calles durante la noche. También en la Fuente de la Navarrería, por ejemplo, los visitantes de otros países, fundamentalmente los australianos y neozelandeses, se tiran desde arriba esperando que los que se encuentran abajo les hagan de colchón.

Al margen de los riesgos, lo cierto es que se trata de una fiesta muy popular que tiene un origen un tanto desconocido. San Fermín, patrón de Navarra, fue un mártir que murió en el siglo III d.C a mano de los romanos en Amiens (Francia). Cada 10 de octubre, desde que lo hiciera por primera vez el Obispo Pedro de Artajona en el siglo XII, se sucedía una procesión en honor al santo. Como no son fechas en las que haga un tiempo muy bueno, en el siglo XVI se decidió pasar esta veneración a la época de verano. Por lo tanto, desde 1591, el 7 de julio es San Fermín.

Que ésta festividad se encontrara entre las dos grandes de la estación (San Juan el 24 de junio y Santiago el 25 de julio) hacía que muchos ganaderos movieran por la comarca sus animales y se realizaran algunas corridas de toros. Así pues, los famosos encierros se hacían como motivo de “paso” y entrada a Pamplona de los toros hasta las fiestas siguientes con sus ganaderos azuzándoles con las varas y corriendo junto a ellos para conducirlos a los corrales. Y de ahí hasta hoy día. Aunque no fue hasta el siglo XX que comenzaron a introducirse otros elementos típicos de esta fiesta de origen tan religioso como pagano como el Chupinazo, que marca el origen de la semana de fiestas, o el cántico del “Pobre de mi”, que marca el final.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s