TÁCTICAS DE LIGOTEO ORIGINALES, INUSUALES Y EXTRAÑAS.

¿Cómo impresionar a través de medios creativos, inusuales y/o extraños? Si no eres de los que siguen a pies juntillas el camino, estás son tus tácticas y tus técnicas de cortejo. Eso sí… ¡advertencia! Si no sabes utilizarlas en tu favor muy probablemente se vuelvan en tu contra.

 

Una pelea
No, no pienses mal, no es el tipo de pelea que te imaginas. No nos hemos vuelto locos y hacemos apología de la violencia física. Estamos hablando de una batalla de mentes, de cerebros. Por lo que para batirte en duelo tienes que estar muy seguro de contar con argumentación en tu favor y con la facilidad necesaria para desvainar tu lengua con palabras. El campo de batalla puede desarrollarse sobre un terreno serio (político) o  más distendido (un programa de televisión). El objetivo es impresionar a tu adversario con tus considerables fuerzas de debate y dialéctica. Pero recuerda que debe ser todo con mucha dosis de humor o por el contrario podrá volverse, como avanzamos, en tu contra en forma de golpes bajos con insultos y descalificaciones personales.

Ser descarado
¿Recuerdas como los niños se burlaban de las niñas en el colegio para captar su atención? Bien, pues esa es la técnica que retomaremos ahora de mayores, eso sí, en esencia, nada de tirones de pelo y echar a correr. Sí puedes volver a utilizar comentarios atrevidos sobre la otra persona que, sin ser groseros, provoquen una sonrisa. Por ejemplo podría funcionar un comentario gracioso sobre su aspecto físico o su estilo habitual de vestir. Para variar, hay que tener cuidado en no cruzar la barrera de la descalificación, porque podría ahuyentar a la otra persona y hacernos parecer estúpidos.

Hacerte el bobo y hacer el bobo
Olvídate lenta, suave y sofisticadamente de la percepción seria que tienes de ti mism@ y desinhíbete. Por ejemplo, coge el micrófono en un karaoke y, a pesar de que sabes que cantas fatal, lánzate con el primer tema. Las risas del resto serán un afrodisiaco inigualable para la otra persona, que verá en ti una persona atrevida y  resuelta. Un exceso de payasadas pueden llevar a considerante un tonto absoluto y que cruces al lado de “amig@” inigualable, pero no te consideren para nada más.

Conseguir su ayuda
Pide que te ayude con algo con lo que llevas tiempo luchando y que sepas que la otra persona es buena. Por ejemplo, a interpretar las malditas instrucciones que acompañan los nuevos muebles y así poner a punto tu casa. O también, puedes pedir que te eche una mano en la cocina a renovar tu recetario, así, con la excusa, de paso os brindáis una comida o una cena. También aprovecha la ocasión para alagar sus habilidades y recompensar su tiempo y su esfuerzo invertido en ti.

Enviar una carta
Con las nuevas tecnologías han quedado desfasadas las cartas con matasellos, pero por eso mismo, tienen tanto valor. La gente habitualmente recuerda con añoro cuando recibía cartas y que ahora, tan solo el banco y la compañía de agua se acuerda de ellos. Por esta misma razón, sería bueno que buscaras un papel y un bolígrafo y te sentaras para expresar lo que sientes, es decir, que redactaras una de esas antiguas “cartas de amor”. El efecto será sin igual, la otra persona no podrá dejar de sentirse impresiona.

Comprar un décimo de lotería
No tienes que comprar regalos caros para demostrar tu afecto. Un gesto tan simple como comprar un décimo de lotería lo dice todo. La cuestión de este regalo es imaginar y conversar acerca de lo que harías si os tocara, siempre buscando planes de dos, no conversaciones individualistas. Será el regalo más entretenido que jamás hayas hecho.

Desafíos y retos
Despierta su y tu espíritu competitivo desafiándolo continuamente a juegos. El antes y el después del reto también están llenos de complicidades desde las apuestas sobre qué tendrá que hacer el que pierda o los típicos piques de “voy a ganar” como si fueras un niño pequeño. Una sana y amistosa competición solo hará que aumentar el interés por ambos y que además, conlleva pequeñas dosis de anteriores tácticas.
Limpiar y recoger
Si eres de los que poco o nada hacen en casa… ¡levántate ahora mismo! Remángate las mangas, ponte los guantes de goma y ordena de arriba abajo toda la casa. Friega el baño, limpia el polvo de los estantes, sacude la alfombra, barre la casa, lava los platos… ¡hasta que brille! Tu pareja no solo estará sorprendida sino que infinitamente agradecida por no tener que ser ella, otra vez, la que ponga todo en su sitio y además, sin tener que pedirte tu ayuda.
Deja de lado los “cotilleos”
A veces saber de la vida de los demás no es algo de lo que se deba alardear y menos ir hablando sobre esas personas de camino a casa. Sí es cierto que tener una base de información para “no meter la pata” está bien, pero produce rechazo el oír todas las obras y virtudes de una persona. Da la sensación de que no tengas nada mejor que hacer en tu vida y que tengas demasiado tiempo para los chismes.

Darle un susto
Puedes hacer planes que conlleven algo de miedo (y no por la factura del restaurante). Por ejemplo visitar la casa del terror, hacer la ruta fantasma de tu ciudad (siempre hay una) o recurrir a la cartelera de cine para ver esa película. El subidón de adrenalina que se experimenta después de una práctica temerosa imita a la perfección a la sensación percibida cuando uno se siente atraído por otro. Además, según los psicólogos hay una fuerte conexión entre los estados de ansiedad, excitación y atracción.

Espero que te funcionen estos consejos!!!

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