LA CURIOSA HERENCIA DEL SEÑOR WELLINGTON

Wellington R. Burt era un bromista. O un cabrón, según se mire. Durante el siglo XIX, Burt amasó una gran fortuna vendiendo hierro y madera pero sus hijos no pudieron disfrutar de la herencia, ni tampoco sus nietos, tras su muerte en 1919. En uno de los casos más insólitos de herencias que se conoce, Burt dictaminó que su fortuna no podría ser distribuida hasta que transcurrieran 21 años desde la muerte del último de sus nietos.

El último superviviente de la tercera generación falleció en 1989, así que sus descendientes, los tataranietos, se han repartido una fortuna de entre 100 y 110 millones de dólares. Las hermanas Christina y Cory Alexander Cameron, dos de los doce beneficiarios del maná del patriarca Burt, han recibido en la pedrea 2,6 millones y 2,9 millones de dólares, respectivamente, según informa The Saginaw News.

Wellington Burt no desheredó a sus hijos sino que les hizo una jugarreta aún más fea: les dejó un pago anual de entre 1.000 y 5.000 dólares, muy poco para lo que poseia, con la probable intención de humillarles. Sin embargo no era rácano sino que tenía una incomprensible confianza en las generaciones venideras: como las hermanas Alexander, que ni se acordaban de su industrioso tatarabuelo.

Según resume el especialista en herencias Danielle Mayoras: “Lo suyo va más allá de la creatividad…Y más allá del insulto”. Por qué castigó a sus herederos? Los conocedores de la saga Burt especulan con que Wellington experimentó graves conflictos familiares en durante sus últimos años de su vida, lo que le llevó a ordenar un caprichoso reparto de su fortuna.

Por ejemplo, su secretaria o su chófer personal recibieron un sueldo anual superior a alguno de los hijos. Los herederos legítimos intentaron impugnar el testamento, alegando que el viejo estaba mal de la chaveta cuando dictó el mismo.

Sin embargo, los tribunales no han accedido durante el pasado siglo a revisar este documento, de modo que la fortuna del tatarabuelo Burt (más intereses) será repartida entre sus 12 ignotos herederos el próximo 21 de mayo. Enhorabuena a los premiados.

Curioso el hombrecillo, verdad? Bueno, curioso por no decir otra palabra, que es la que le apeteceria soltar a sus hijos y nietos.

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